Este episodio desmonta el mito del entrenamiento funcional basado en material. La potencia no depende del TRX, las gomas o el balón, sino de cómo manejas velocidad, carga y descanso. Se explica por qué las superficies inestables no aportan ventajas reales y cuándo las autocargas no son la mejor opción. Menos moda y más criterio.

4 Mitos que debes conocer sobre tu entrenamiento de fuerza

¿El material determina los resultados?

El episodio va directo a lo que importa de verdad. La mejora de la fuerza y la potencia depende de controlar tres variables básicas: velocidad de ejecución, carga aplicada y descanso entre esfuerzos. Ni el balón medicinal, ni las gomas, ni el TRX generan adaptaciones por sí solos. Son solo herramientas. Sin un estímulo bien planteado, no aportan nada distinto a cualquier otro medio.

Se cuestiona también el uso sistemático de superficies inestables bajo el paraguas del “entrenamiento funcional”. La evidencia muestra que este tipo de trabajo no es más preventivo ni más transferible al deporte que el entrenamiento de fuerza clásico en superficies firmes. Dificultar el ejercicio no significa hacerlo más eficaz.

Otro punto clave es la falsa seguridad de las autocargas. Para muchos principiantes, trabajar con el propio peso sin control puede ser más lesivo que usar máquinas o cargas asistidas que permitan aprender el patrón con estabilidad y progresión.

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