Correr un maratón provoca un daño muscular significativo, una respuesta inflamatoria sistémica y alteraciones transitorias en biomarcadores cardíacos que pueden prolongarse durante semanas. Aunque el dolor desaparezca antes, el organismo no está recuperado a corto plazo. Volver a competir o entrenar fuerte demasiado pronto aumenta el riesgo de lesión y de fatiga acumulada. Para la mayoría de corredores, uno o dos maratones al año son más que suficientes si se quiere rendir, recuperarse bien y sostener el progreso a largo plazo.

Así queda tu cuerpo tras un Maratón

Correr un maratón no es solo completar 42,195 kilómetros. Es someter al organismo a uno de los mayores estreses fisiológicos que puede experimentar un deportista popular. Durante esas horas, el cuerpo entra en un estado de daño controlado que afecta a múltiples sistemas al mismo tiempo: muscular, inflamatorio, cardiovascular e inmune.

A nivel muscular, el impacto repetido y la fatiga excéntrica generan microlesiones importantes. Los marcadores de daño muscular se disparan tras cruzar la meta y no vuelven a valores basales en cuestión de horas, sino de días, incluso semanas. No es agujetas: es una alteración real del tejido que necesita tiempo y recursos para repararse.

El sistema inflamatorio también queda activado de forma intensa. Tras un maratón se observa una respuesta inflamatoria sistémica que persiste varios días. Esta inflamación no es “mala” en sí misma, es parte del proceso de recuperación, pero se convierte en un problema cuando se ignora y se vuelve a entrenar o competir antes de tiempo.

Uno de los puntos más sensibles es el sistema cardiovascular. Los estudios muestran alteraciones transitorias en biomarcadores cardíacos después de correr un maratón, incluso en corredores entrenados. No significa que correr un maratón sea peligroso per se, pero sí que el corazón necesita recuperar igual que los músculos. El error habitual es pensar que, si las piernas responden, todo lo demás también lo hace.

Entonces, ¿cuándo se puede volver a correr un maratón? Desde el punto de vista fisiológico, no cuando “te apetece” ni cuando “ya no te duele”. La normalización de los marcadores inflamatorios, musculares y cardíacos puede tardar varias semanas. Volver antes de completar ese proceso no suma adaptación, acumula fatiga.

Esto enlaza con la pregunta incómoda: ¿cuántos maratones se pueden correr al año? La evidencia y el sentido común apuntan a que no muchos. Para la mayoría de corredores populares, uno o dos maratones bien preparados y bien espaciados ya suponen un estrés enorme. Más cantidad no implica más nivel, implica más riesgo de estancamiento, lesión o desgaste crónico.

El maratón no es una distancia para coleccionar dorsales. Es una prueba que exige respeto, planificación y recuperación

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