Este episodio explica por qué el síndrome de la cintilla iliotibial no es un problema de la rodilla, sino de fuerza y control. Se analiza el papel clave del glúteo, cómo ajustar la técnica para seguir corriendo sin dolor y cuál es la progresión real para recuperarse sin recaer.

Cómo afrontar el síndrome de la CINTILLA ILIOTIBIAL

Ese dolor punzante, casi eléctrico, en la cara externa de la rodilla es una de las pesadillas más comunes del corredor. El síndrome de la cintilla iliotibial no aparece por casualidad ni por mala suerte. En este episodio de Hijos de la Resistencia, Rubén Espinosa y Dani Rodríguez explican por qué esta lesión es, sobre todo, un problema de gestión del impacto y de fuerza mal distribuida.

La clave está más arriba de la rodilla. Cuando el glúteo no cumple su función estabilizadora, la cintilla iliotibial asume un trabajo que no le corresponde. El resultado es fricción repetida, irritación y dolor que obliga a muchos corredores a parar en seco. Tratar solo la zona dolorosa suele llevar a recaídas constantes.

El episodio desmonta la idea de reposo absoluto como única solución y plantea una estrategia más inteligente. Ajustes técnicos como introducir cuestas suaves o aumentar ligeramente la cadencia permiten seguir corriendo sin agravar el problema, reduciendo la carga lateral sobre la rodilla. No es correr más, es correr distinto.

Rodríguez propone una hoja de ruta clara en tres pasos: reducir el estímulo lesivo, fortalecer de verdad la musculatura implicada, especialmente el glúteo, y reintroducir la carga de forma progresiva. La paciencia importa, pero también entender que el glúteo necesita estímulo suficiente para adaptarse; no responde con ejercicios tibios ni soluciones rápidas.

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