Qué es realmente la condromalacia rotuliana, cómo evoluciona a través de cuatro fases y por qué no es una lesión irreversible. Se analiza la importancia de la fuerza, la técnica de carrera y la movilidad de tobillo y cadera para redistribuir las cargas sobre la rodilla. Un contenido clave para entender por qué el glúteo medio es determinante, especialmente en mujeres.

Cómo afrontar la CONDROMALACIA.

La condromalacia rotuliana es una de las lesiones de rodilla más temidas por corredores y deportistas de resistencia.

El episodio desglosa las cuatro fases de la condromalacia, explicando qué ocurre realmente en el cartílago rotuliano a medida que progresa el daño. Lejos de un enfoque pasivo basado en el reposo eterno, se insiste en que, en la mayoría de casos, la lesión es reversible si se ataca la causa y no solo el síntoma. El cartílago sufre cuando la carga está mal distribuida, no simplemente porque “se gaste”.

Uno de los puntos clave es la gestión del impacto. Una mala movilidad de tobillo o cadera, junto con una técnica de carrera deficiente, obliga a la rodilla a absorber fuerzas que no le corresponden. El episodio explica cómo estas compensaciones aumentan la presión femoropatelar y por qué fortalecer sin corregir el movimiento suele llevar a recaídas.

La fuerza ocupa un papel central, especialmente el trabajo del glúteo medio. Se explica por qué su debilidad es un factor determinante, sobre todo en mujeres, y cómo su activación mejora la alineación de la rodilla durante la carrera y los gestos deportivos. A esto se suma la importancia de una nutrición con enfoque antiinflamatorio que favorezca el entorno de recuperación del tejido.

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