Este episodio explica por qué las pulsaciones suben aunque mantengas el ritmo. Aprenderás qué es el drift cardiovascular, cómo influyen el calor y la deshidratación y por qué no debes guiarte solo por el pulso. También se analiza el papel de la fuerza y la hidratación para rendir más tiempo sin agotarte. Claves prácticas para esfuerzos largos.

Cómo controlar el DRIFT cardiovascular

¿Qué es el drift cardiovascular y por qué entenderlo marca la diferencia en esfuerzos largos?

El drift aparece cuando, a igualdad de intensidad externa, ritmo, potencia o velocidad, la frecuencia cardíaca empieza a subir de forma progresiva. El cuerpo necesita bombear más rápido para mantener el mismo rendimiento. Las causas principales son claras: deshidratación, calor y fatiga acumulada. Ignorarlo lleva a errores clásicos, como bajar el ritmo cuando el problema no es metabólico, sino de gestión fisiológica.

El episodio pone el foco en distinguir intensidad externa e interna. El pulsómetro no mide trabajo, mide respuesta. Depender solo de él puede llevarte a interpretar mal la fatiga y a tomar decisiones equivocadas en carrera o entrenamiento.

Espinosa explica también por qué el entrenamiento de fuerza mejora la estabilidad del sistema nervioso en esfuerzos prolongados. Un cuerpo más fuerte y eficiente necesita menos ajustes para sostener la misma carga, lo que ayuda a contener la deriva del pulso.

La hidratación ocupa un lugar central. Se detallan pautas prácticas sobre cuánta agua y sales necesitas antes y durante el ejercicio para evitar pérdidas de rendimiento que no se arreglan “apretando los dientes”.

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