Las cuestas no sirven para todo ni se entrenan siempre igual. En este episodio explicamos cómo introducirlas con criterio: qué inclinación utilizar, en qué fase de la temporada encajan mejor y qué adaptaciones puedes buscar con cada tipo de cuesta. Verás la diferencia entre usarlas para ganar fuerza, mejorar la técnica o reducir impacto, y por qué mal planteadas pueden hacer más daño que beneficio. Si alguna vez has metido cuestas “porque sí”, aquí entenderás cómo usarlas de verdad.

Cómo entrenar las CUESTAS

Las cuestas son uno de los estímulos más potentes, y peor utilizados, del entrenamiento de carrera. No son solo “correr cuesta arriba más fuerte”, sino una herramienta con objetivos muy distintos según cómo, cuándo y para qué las uses.

En este episodio entramos a fondo en el trabajo en pendiente para aclarar qué tipo de cuestas tiene sentido introducir en cada momento de la temporada. No es lo mismo usar cuestas para mejorar la fuerza específica, que para trabajar la técnica, la economía de carrera o la capacidad de aplicar potencia sin impacto excesivo. La inclinación, la duración y la recuperación cambian completamente el efecto del estímulo.

Explicamos por qué abusar de cuestas largas o demasiado empinadas puede alterar tu mecánica y generar sobrecarga, y por qué las cuestas cortas y controladas son una herramienta clave para muchos corredores, incluso cuando no compiten en montaña. También abordamos el error común de meter cuestas “porque tocan”, sin una lógica clara dentro de la planificación.

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