Este episodio analiza si el CrossFit ayuda o perjudica al corredor. Se explica por qué la alta intensidad constante puede interferir con la carrera y cuándo el daño muscular se convierte en un problema. También se aclara qué partes sí pueden aportar, como la halterofilia y la gimnasia bien dosificadas.

Crossfit como complemento al running, ¿SÍ o NO?

¿Puede el CrossFit mejorar el rendimiento de un corredor o acaba siendo un lastre? 

El episodio reconoce uno de los grandes aciertos del CrossFit: su capacidad para crear comunidad y enganchar a personas que, de otro modo, no entrenarían. Esa adherencia tiene valor. El problema aparece cuando se traslada sin filtro a un corredor con objetivos claros. La alta intensidad constante, la fatiga acumulada y el daño muscular residual pueden deteriorar la técnica de carrera, limitar la recuperación y aumentar el riesgo de lesión si no se gestiona bien.

Rubén explica por qué el CrossFit, tal y como suele practicarse, no es el mejor complemento para el running cuando se mezcla todo sin criterio. No porque sea “malo”, sino porque persigue adaptaciones distintas. Sin embargo, el episodio matiza algo importante: ciertos elementos del CrossFit sí son muy útiles. El trabajo de halterofilia bien programado y los ejercicios gimnásticos, con descansos adecuados y foco técnico, son herramientas excelentes para ganar fuerza y control corporal.

La conclusión es práctica. Si el CrossFit te hace feliz y te mantiene activo, tiene sentido. Pero si tu prioridad es rendir corriendo, solo debería integrarse seleccionando sesiones que no comprometan la recuperación ni la calidad del entrenamiento específico.

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