Este episodio explica por qué el entrenamiento de fuerza es una pieza clave del rendimiento en resistencia. Se diferencian los distintos estímulos de fuerza, sus efectos reales y cuándo pueden ayudar o perjudicar. Se aborda cómo colocar la fuerza en la planificación, el riesgo de la hipertrofia excesiva y el papel de la pliometría.

Fuerza de alto rendimiento, con Antonio Expósito

En este episodio de Hijos de la Resistencia, Rubén Espinosa entrevista a Antonio Expósito para aclarar qué significa realmente “ponerse fuerte” cuando el objetivo es rendir más y fatigarse menos.

El episodio parte de una idea clave: la fuerza es un soporte del rendimiento, no un fin estético. En deportes de resistencia, una musculatura capaz de generar altos niveles de fuerza con bajo coste energético permite mantener ritmos más altos durante más tiempo. El problema aparece cuando se confunden estímulos. No toda la fuerza es igual, ni todas las adaptaciones juegan a favor del rendimiento.

Expósito explica la base científica de los distintos tipos de estímulo, fuerza máxima, hipertrofia, potencia y pliometría, y cómo cada uno genera adaptaciones diferentes a nivel neural, tendinoso y muscular. Un exceso de trabajo hipertrófico puede penalizar la economía de carrera y la eficiencia, mientras que una fuerza bien orientada mejora la aplicación de fuerza y retrasa la fatiga.

Otro punto central es la planificación. La fuerza no se añade “cuando sobra tiempo”, ni se coloca de forma arbitraria. Su ubicación dentro de la semana y del ciclo de entrenamiento condiciona la transferencia real al rendimiento. La pliometría, bien dosificada, aparece como una herramienta clave para mejorar la reactividad y el aprovechamiento del ciclo de estiramiento-acortamiento, especialmente en corredores.

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