El ser humano no nació para esprintar, nació para resistir. Este episodio explica, desde la evolución, por qué estamos adaptados a correr largas distancias.
Se analizan las claves anatómicas y fisiológicas que lo hicieron posible. Una mirada distinta al running como expresión natural de nuestra biología.
Homo Sapiens: diseñados para correr
Correr largo no es una moda moderna ni un capricho competitivo. En este episodio se plantea una idea de fondo poderosa: el ser humano está biológicamente diseñado para correr durante horas, no para ser el más rápido, sino para ser el más resistente.
El episodio recorre las bases evolutivas que explican esta capacidad. A diferencia de otros mamíferos, nuestra supervivencia no dependió de la velocidad explosiva, sino de adaptaciones anatómicas muy concretas.
El tendón de Aquiles como sistema elástico, el glúteo mayor como estabilizador clave y un sistema de refrigeración eficiente basado en la sudoración permitieron a nuestros ancestros practicar la caza por persistencia, agotando a sus presas bajo condiciones de calor extremo.
Un episodio que invita a mirar la carrera no solo como un reto deportivo, sino como una función que forma parte de lo que somos.
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