Este episodio viaja a la preparación del Ironman en los años 90 para extraer lecciones que siguen vigentes. Pablo Cabeza explica cómo equilibrar datos y sensaciones sin depender del reloj. Se habla de estrategia, límites que nunca se conocen del todo y del triatlón como una aventura constante. Tecnología sí, pero con criterio.

La voz de la experiencia, con Pablo Cabeza

Antes de los relojes inteligentes, los vatios y los algoritmos, el rendimiento se construía con carretera, pulso y criterio. En este episodio de Hijos de la Resistencia, Rubén entrevista a Pablo Cabeza, una figura histórica del deporte de resistencia en España, para mirar atrás y entender qué sigue siendo válido hoy.

Pablo repasa cómo se preparaba un Ironman en los años 90: un pulsómetro básico, carreteras en mal estado y muchas horas de entrenamiento sin referencias constantes. Lejos de la nostalgia, el episodio plantea una idea incómoda para el deportista actual: la tecnología ayuda, pero no sustituye al factor humano. El exceso de datos puede alejarte de lo esencial si no sabes interpretarlos.

Se habla de estrategia en larga distancia, de salir a competir como si fuera un entreno largo y reservar la ambición para el tramo final, cuando el cuerpo ya ha dicho casi todo.

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