En este episodio revisamos qué métodos de recuperación tienen evidencia científica y cuáles no aportan ningún beneficio real. Verás por qué dormir, comer y controlar la carga son mucho más importantes que cualquier gadget o rutina post-entrenamiento. Analizamos qué variables determinan que puedas rendir bien al día siguiente y desmontamos mitos como el estiramiento para reducir agujetas.

Mejores y Peores técnicas de recuperación

La recuperación se ha convertido en uno de los grandes negocios del deporte moderno. Pistolas de masaje, baños de hielo, botas de compresión, estiramientos eternos y rituales post-entreno que prometen acelerar procesos que, en realidad, dependen de muy pocas variables. En este episodio ponemos orden y separamos lo que funciona de lo que solo tranquiliza la conciencia.

La evidencia es clara: la recuperación no depende de añadir cosas, sino de no estropear lo importante. Dormir suficiente, comer lo que toca y gestionar bien la carga explican la mayor parte de tu capacidad para rendir al día siguiente. Muchas de las rutinas populares no solo no aceleran la recuperación, sino que no producen ningún efecto medible más allá del placebo o la sensación subjetiva de alivio.

Analizamos qué métodos sí cuentan con respaldo científico en contextos concretos y por qué su efecto es limitado si las bases fallan. También desmontamos uno de los grandes mitos del deporte de resistencia: estirar para “quitar agujetas”.

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