Este episodio recorre la trayectoria de Antón Ruanova, marcada por lesiones graves y una mentalidad poco común. Escoliosis, fracturas y enfermedad como punto de partida para crecer, no para frenar. Se habla de lenguaje, dolor y de por qué emprender se parece tanto a entrenar larga distancia. Una conversación sobre paciencia y visión cuando el camino no es recto.
Nadie dijo que fuera fácil, con Antón Ruanova
En este episodio de Hijos de la Resistencia, Rubén Espinosa conversa con Antón Ruanova sobre una carrera deportiva marcada más por las lesiones que por la comodidad del éxito.
Ruanova repasa un camino lleno de obstáculos: escoliosis, fracturas, fascias rotas y hasta dos años de mononucleosis que lo alejaron de la continuidad competitiva. Lejos de victimizarse, explica cómo cada diagnóstico se convirtió en un reto concreto al que enfrentarse. El episodio pone el foco en el lenguaje y en cómo nombrar una situación condiciona la respuesta mental y conductual ante el dolor y la incertidumbre.
La conversación no se queda solo en el deporte. Antón conecta esa mentalidad con su faceta emprendedora como fundador de Artio, una empresa de hidratación basada en agua de mar. Emprender, explica, se parece mucho a preparar una larga distancia: paciencia, visión a largo plazo y tolerancia a la falta de resultados inmediatos. La inmediatez, tanto en el entrenamiento como en los negocios, suele ser el mayor enemigo.
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