Este episodio cuestiona la idea de que un buen entrenador deba haber competido necesariamente en la disciplina que enseña. Analizamos por qué la experiencia personal no garantiza buenas decisiones y cómo la verdadera competencia profesional está en detectar necesidades, integrar conocimiento técnico y cuidar la salud del deportista.

Tu entrenador IDEAL… ¿Debe competir y practicar tu disciplina?

En el deporte de resistencia existe un debate recurrente: ¿un entrenador debe haber competido o practicar la misma disciplina que enseña para ser realmente válido? 

El episodio parte de una realidad evidente: haber competido aporta vivencias, sensaciones y un lenguaje común con el deportista. Sin embargo, Rubén plantea una idea incómoda para muchos: esa experiencia no garantiza, por sí sola, una buena intervención profesional. La eficacia de un entrenador no se mide por su currículum competitivo, sino por su capacidad para detectar qué necesita cada atleta en cada momento y aplicar soluciones coherentes, seguras y eficaces.

A lo largo del episodio se diferencia entre dos tipos de conocimiento. Por un lado, el conocimiento vertical, centrado en la especialización técnica de una disciplina concreta. Por otro, el conocimiento horizontal, que incluye habilidades transversales como la salud, la prevención de lesiones, la gestión de cargas o la psicología aplicada. Ignorar uno de estos planos limita la calidad del acompañamiento al deportista.

La reflexión final apunta a un modelo cada vez más necesario: el trabajo en equipos multidisciplinares. La combinación de rigor científico, experiencia práctica y distintas miradas profesionales permite ofrecer respuestas más completas y personalizadas. El mensaje es claro: el valor de un entrenador no está en lo que fue como atleta, sino en lo que es capaz de aportar a quien confía en él.

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