Si eres torpe, te mareas con facilidad o sientes que gastas demasiada energía en gestos sencillos, puede que el problema no esté en tu técnica ni en tu forma física. En este episodio explicamos qué es el reflejo de Moro, por qué debería desaparecer en la infancia y cómo su persistencia mantiene al cuerpo en alerta constante. Verás cómo un sistema vestibular mal estimulado eleva el estrés, empeora la coordinación y reduce tu eficiencia al correr o nadar.

Hablamos de la importancia de introducir estímulos variados, cambios bruscos y movimiento real para que tu cerebro deje de “defenderse” y empiece a rendir.

Vértigos y el reflejo de moro, con Dani Rodríguez

Cuando hablamos de rendimiento solemos pensar en fuerza, técnica o capacidad aeróbica, pero hay un factor previo que condiciona todo lo demás: cómo tu cerebro gestiona el equilibrio y la amenaza. En este episodio nos metemos en un terreno poco conocido, pero clave, el reflejo de Moro y el sistema vestibular.

El reflejo de Moro es el primer reflejo primitivo que debería inhibirse en la infancia. Si no lo hace del todo, el cuerpo vive en un estado de alerta constante. Esto se traduce en torpeza motriz, dificultad para automatizar gestos técnicos, gasto energético excesivo y una respuesta exagerada al estrés. En deportes como correr o nadar, ese “ruido de fondo” se paga en vatios, en eficiencia y en fatiga prematura.

Analizamos cómo un sistema vestibular poco estimulado limita tu capacidad de adaptarte a cambios bruscos, giros, impactos o pérdida momentánea de referencias. Y por qué entrenar solo en entornos controlados, lineales y previsibles puede estar reforzando el problema en lugar de solucionarlo.

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